Eline y Marcus

La boda de Eline y Marcus fue uno de esos días que ocurren con mucha naturalidad, sin necesidad de forzar nada, dejando que cada momento encontrara su lugar.
Personas que vienen de lejos, familias que se conocen, miradas que lo dicen todo sin necesidad de palabras y la sensación constante de que lo importante estaba en las cosas pequeñas.

Mi forma de trabajar consiste en observar y dejar espacio para que las cosas ocurran de verdad.
Sin intervenir demasiado, sin convertir el día en algo que no es, simplemente estando atento a todo lo que pasa para poder contarlo después con honestidad.

Esta película intenta ser una forma sincera de contar cómo fue ese día, respetando su ritmo, su luz y su forma de suceder.

“Hay cosas que solo existen cuando alguien las observa.”

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