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No me gusta dirigir todo lo que pasa ni convertir la boda en una sesión de fotos.
Prefiero observar, anticiparme y documentar lo que ocurre de forma natural, sin interrumpir los momentos.
Me interesan las personas, la luz, los nervios, las miradas y todo lo que pasa entre las fotos.
Si queréis recordar vuestra boda como la vivisteis, entonces seguramente encajemos.
No soy de posar bodas, soy de contarlas.
Con el tiempo, lo que más valor tiene de una boda no son las fotos perfectas,
son los recuerdos.
La forma en la que os mirabais, cómo estaban vuestros padres, los nervios, las risas, los abrazos.
Todo eso no se puede repetir, pero sí se puede recordar.
Mi trabajo es estar ahí, sin molestar demasiado, para que dentro de muchos años podáis volver a ese día y sentirlo otra vez.
No quiero que estéis pendientes de la cámara.
Quiero que estéis pendientes de vuestra boda.
Mientras vosotros vivís el día, yo me encargo de recordarlo.
“Su trabajo nos ha encantado, y personalmente lo que mas me ha gustado es la tranquilidad que te transmite en cada momento y lo cómoda que te hace estar en un día de tantos nervios.”
— Isa y Sergio¿Qué hacemos?
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