Ana y Pedro
La boda de Ana y Pedro fue una de esas bodas en las que todo gira alrededor de las personas. No hubo prisas ni demasiados protocolos, solo el tiempo suficiente para estar con la gente que realmente importa.
El día empezó con los preparativos, los nervios, las risas y ese ambiente que se crea en las casas antes de que empiece todo. Son momentos tranquilos, pero llenos de cosas que están pasando todo el tiempo.
Durante la mayor parte de la boda mi forma de trabajar es sencilla: observar y dejar que las cosas pasen. No dirigir demasiado, no interrumpir y no convertir la boda en una sesión de fotos.
Ana y Pedro solo querían disfrutar del día, y eso se nota en las fotos. Porque cuando la gente está tranquila y centrada en lo que está viviendo, las fotografías salen solas.